miércoles, 29 de julio de 2009

Un viaje atemporal

Acabo de terminar de leer este libro y es una delicia de principio a fin, por lo que es, por como es, y por loque supone, y supuso, un libro perfecto para esta época del año que siempre ya a partir de ahora tendré asociado en mi memoria. En unas horas me dispongo a emprender un viaje no tan especial y atemporal, tal vez, como este pero casi...
Con estas emotivas reflexiones termina Cortázar este libro y más allá, casi una vida, plena de lo que fue, es y será por siempre el Lobo.




Los autonautas de la cosmopista
Post-Scriptum, diciembre de 1982
Lector, tal vez ya lo sabes: Julio, el Lobo, termina y ordena solo este libro que fue vivido y escrito por la Osita y por él como un pianista toca una sonata, las manos unidas en una sola búsqueda de ritmo y melodía.
Apenas terminada la expedición, volvimos a nuestra vida militante y partimos una vez más a Nicaragua donde habái y hay tanto para hacer. Carol reanudó allí su trabajo de fotógrafa mientras yo escribía artículos para mostrar en todos los horizontes posibles la verdad y la grandeza de la lucha de ese pequeño pueblo que infatigablemente continúa su viaje hacia la dignidad y la libertad. También allí encontramos felicidad, ya no solos en los paraderos del París-Marsella sino en el contacto diario con mujeres, hombres y niños que miraban como nosotros hacia delante. Allí la Osita empezó a declindar víctima de un mal que creíamos pasajero porque en ella la voluntad de la vida era más fuerte que todos los pronósticos, y yo compartía su coraje como siempre compartí su luz, su sonrisa, su enamorada vivencia del sol, del mar y de la esperanza en un futuro más hermoso. Volvimos a París llenos de planes: terminar el libro, dar sus derechos de autor al pueblo nicaragüense, vivir, vivir todavía más intensamente. Siguieron dos meses que nuestros amigos llenaron de cariño, dos meses en que rodeamos a la Osita de ternura y en que ella nos dio cada día ese valor que nos iba abandonando. La vi emprender su viaje solitario, donde yo no podía ya acompañarla, y el 2 de noviembre se me fue de entre las manos como un hilito de agua, sin aceptar que los demonios dijeran la última palabra, ella que tanto los había desafiado y combatido en estas páginas.
A ella le debo, como le debo lo mejor de mis últimos años, terminar solo este relato. Bien sé, Osita, que habrías hecho lo mismo si me hubiera tocado precederte en la partida, y que tu mano escribe, junto con la mía, estas últimas palabras en las que el dolor no es, no será nunca más fuerte que la vida que me enseñaste a vivir como acaso hemos llegado a mostrarlo en esta aventura que toca aquí a su término pero que sigue, sigue en nuestro dragón, sigue para siempre en nuestra autopista.

Los autonautas de la cosmopista o Un viaje atemporal París-Marsella, Dunlop - Cortázar, 1996, Santillana S.A. (Alfaguara)

martes, 10 de marzo de 2009

You take my breath away



Me parece que ya no puedo esperar más, esta misma mañana cuando desayunemos le pediré que se dé un paseo conmigo, o puede que sea mejor esperar que acabe el turno y bajar, bajar a su sala y buscarla y decirle que quiero, que necesito hablarle, porque durante la clase no es momento, con toda esa gente ahí que ni les va ni les viene, el miércoles estamos en las mismas aunque sea más reducido y menos ajeno, y además al terminar se me escapará en el delantero del ford o en la oscuridad de una marquesina desértica entre los acordes de su Ipod y los renglones de su ceguera de no-sé-qué hasta que se me esfume enfadada e indiferente en la estela del urbano.

Me viene de lo prójimo pero me envuelve hasta en lo más profundo, es esa sensación de que el vaso ahora tan frío fue hace tan poco tan ardiente que cualquier presión, por leve que sea, el más mínimo roce, puede destrozarlo todo, convertirlo todo en añicos, por eso me cuelgo desesperado de las manecillas del reloj, me la paso incontables soportando la intensa, inexorablemente incesante lluvia de arena en mi cara pretendiendo un imposible, tratando de arañar todo lo posible de engañar al tiempo lo más posible, retrasar hasta donde mi debilidad me lo permita lo que a pesar de todas las traidoras esperanzas se que habrá de llegar, la fragua que no resistió, la zozobra tras del deshielo, contrastes, mil pedazos de algo que luego tendría que llorar, que tendría que recoger uno por uno de entre las lágrimas, mil pedazos de ese tesoro que ansío y deseo y que sólo podré tener en mis manos una vez tan dividido, milagro de multiplicar la unidad incorruptible, imposible de alterar, hacer mil de uno y convertir el todo en nada, sentimientos desfragmentados que ya, tal vez nunca, podré recomponer, y es que hay cosas para las que simplemente uno no vale.

Y es que no tenía que haber bajado, no tenía…


sábado, 28 de febrero de 2009





El himno de Andalucía tiene su origen en el 'Santo Dios', un canto religioso que entonaban los campesinos de diversos puntos de la región durante las faenas de la siega. Pese a que tanto la letra como la música fueron anotadas por Blas Infante, su origen es netamente popular. El compositor José del Castillo Díaz adaptó y armonizó la melodía.

La bandera blanca y verde
vuelve, tras siglos de guerra,
a decir paz y esperanza,
bajo el sol de nuestra tierra.

¡Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
¡Sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad!

Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos
hombres de luz, que a los hombres,
alma de hombres les dimos.

¡Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
¡Sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad!




sábado, 7 de febrero de 2009

Un paseo para recordar

Una ostra nos da una preciosa perla, más preciosa por la perla que por la ostra, sin embargo la ostra nunca llegamos a conocerla, junto a la perla siempre un conjunto de lenguas diferentes que no tienen mayores problemas en entenderse y que inconscientemente van cediendo con profundo placer protagonismo a las sonrisas que les envuelven, sonrisas que iluminan mis ojos ardientes más allá de lo explicable, entonces las manos se entremezclan y se guían sin tocarse, y unas compras parten los caminos, evitan el final feliz, see you guys later, ropa de sport contra traje y corbata, pero corbata no hay con lo que hay que ir a buscarla, cuesta arriba continua el diálogo con una botella de champán, buenas intenciones aporrean de lejos mis puertas y me mantienen en la duda de ser o no ser, esa es la cuestión, entonces un apretón de manos sella la excursión, pero todo buen fruto de locura y esclavo de su sagacidad, apura la estrategia hasta que más no puede, profesora con su hija, mensaje de avistamiento, confirmación de amistad, requerimiento de coordenadas, pero tras intentar fallidamente descargar de peso del cuerpo, uno acude a los últimos desesperados intentos de recuperación, pero el tiempo y el cansancio apremian, la lluvia realiza su aparición estelar y las llamadas furtivas me despojan de mi oportunidad, la última tal vez mientras bajo el agua y la presión todavía en carrera, el Sport me resta un euro y un par de minutos y la carrera desde la avenida del ejército hasta el Citroën AX es extenuante y triste, sin aliento y sin palabras veo como se desvanece cualquier esperanza cuando la estación está a unos segundos pero entonces, un giro de volante me desconcierta, en efecto no todo está perdido, veinte minutos de ideas y artimañas para intentar asaltar la fortaleza de mi cobardía no son suficientes, y tras las puerta del segundo b sentado en el sofá la amarga aceptación de que otra vez será, lost and insecure you found me y mi madre sube con las bolsas de la compra y la noticia de que mi padre se va, una estufa encendida toda la noche, una nueva esperanza que tras un café y un bocadillo de cavilaciones acabaría en el mismo contenedor de siempre por la misma razón de siempre, ya no quedaba más que contemplar con desesperación, decepcionado y triste un móvil casi sin batería y sin señales de que la movilidad se sumara en nombre a la telefonía, para acabar finalmente reconociendo la estupidez disfrazada con un par de excusas ininteligibles delante de una máquina expendedora de coffee and candies con la sencillez y la naturalidad de quien dice las cosas de verdad.

Una vida

Una vida de hiel almibarada de a ratos se nos pone por delante cada vez que la miramos, los ojos apuntan al suelo o al cielo con la misma extraña sencillez pasando irremisiblemente por la palma de la mano, una mano que se mira y no se ve, que se ve y no se reconoce, que se reconoce y no se quiere, y que si se quiere no se admite. Vergüenza. De todo aquello que anhelamos con la desesperación de la gallina, garras contra la tierra, con la miseria del reconocimiento de mediocridad, con el alma enjugada de lágrimas sinceras, de risas de otro, vaga complacencia del que se sabe por debajo y se agacha con abnegación, feroz humildad del que se ofrece a la sanguijuela, desprendimiento de roja vida brotando desde el manantial de la certidumbre hasta la infinitud de lo que está del otro lado.

Porque todo lo que sube tiene necesariamente que bajar, por qué esta noria me quiere tanto, no hay necesidad, uno nunca sabe que se va a encontrar del otro lado de la puerta, por qué quiero tanto lo que no tengo, atrás y adelante, miedos y esperanzas, frustraciones y lamentos, orgullos reprochados de escasez, sonrisa plácida y diligente que oculta y engaña más allá de las propias fronteras, por qué esconderse, tantas veces los mismos signos de interrogación, las mismas tildes, donde encontramos las sensaciones de lo prohibido donde el sendero tortuoso es el camino llano, no se puede escoger de a dos, hoy tienes y mañana no, la felicidad como momento bipolar, me-quiere-no-me-quiere, la margarita recupera sus hojas, todo de puntillas, me dices lo que quieres y mi piel te contesta, pero la insignificancia de mi presencia me tortura de arriba abajo, a cada uno de los niveles, me varea, me sacude y barre todo lo poco que de mi queda, y sin embargo el suplicio no ha hecho más que empezar, uno sigue los caminos que les son propuestos acompaña a su verdugo hasta el final del trayecto y besa sus pies cuando no su cara, pura cuestión de estatura y estilo que no libra de la metamorfosis, pero el puppy no acaba en la puerta de casa mientras quede alguien a quien seguirle las pisadas, un traje a medida para pasear los sentimientos más profundos a ras de suelo, junto a los tobillos, para preguntarse finalmente por qué a pesar de tantas idas y venidas, de tantos años, alegrías y sofocos acabamos siempre en el mismo sitio y a la misma hora, por qué ciega con tanta facilidad el resplandor detrás del astro, por qué todo fuego antes de ser el temido devastador tiene que ser la chispa en mitad de la nada, por qué todo es sencillamente tan complicado, quise decir, siento luego existo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

LUNA 35




Estos son un par de fragmentos independientes entre sí en el momento de pensarlo aunque pertenecientes a una misma realidad de idea, a la misma situación, a la misma circunstancia y casi correlativas en el tiempo, fragmentos que tal vez no identifiquen más que por el pequeño salto que se oberva y que escribí a principios de este año y que por los mismo motivos por los que hasta ahora no los quise sacar de casa hoy lo hago. Sin más.




LUNA 35

Entrar por donde salí,
Salir por donde entré,
Parece sencillo.
Dos momentos y un solo lugar
Escalones que forman una escalera,
Todos en digno complot para hacerte subir,
Y luego bajar.
Parece fácil.
La incertidumbre y el nerviosismo
se van diluyendo en unas gotas de perfume
La tensión se quedó entre cafés y tostadas.



Bea que no es fácil entrar por donde se sale,
y de una manera clara compruebe
que no siempre salir por donde se entra vale,
que no.

Sea quien quiera que sea pasa aunque no se le vea,
Ahogando en el café el sueño y el frío
Aroma fresco al fugaz pasar por la escalera
Como a la noche el rocío,
que sí.

Arrecian vientos que soplan en el hastío
Parecen dolores de veras,
Laten como corazones que son, en medio del lío
Pero no son en realidad más que quimeras.
que no.

Da vida lo que te arranca una sonrisa,
Regala una sonrisa a lo que te da vida,
A veces vamos con demasiada prisa,
Y no vemos lo más sencillo que en nuestras caras anida,
Que no.

Unos van y otros vienen en un incesante pasar a través,
No se pierde nada entre medias,
Lo que aquí pasa, allí propicia... o al revés.
Sé que no dejaré huella,

Pero...al menos, polvo de estrellas.
Entonces salgo entre una fuerte lluvia y respiro
Y tras unos segundos paro y miro, buscando.
Pero no encuentro lo que sigo,
Y es que la Luna sólo sale de vez en cuando.

El Puerto de Santa María, en una tarde cualquiera, allá por el mes de Enero.

sábado, 25 de octubre de 2008

Nos sobran los motivos


"Nos sobran los motivos"
(Joaquín Sabina - Alejo Stivel)



(Introducción)
Este adiós, no maquilla un "hasta luego",
este nunca, no esconde un "ojalá",
estas cenizas, no juegan con fuego,
este ciego, no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo
estas vísperas, son las de después.

A este ruido, tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos no lloran más por ti.

Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó,
este helado de fresa de la venganza,
esta empresa de mudanzas,
con los muebles del amor.

Esta campana muda en el campanario,
esta mitad partida por la mitad,
estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.

Este cambio de acera de tus caderas,
estas ganas de nada, menos de ti,
este arrabal sin grillos en primavera,
ni espaldas con cremallera,
ni anillos de presumir.

Esta casita de muñecas de alcana,
este racimo de pétalos de sal,
este huracán sin ojo que lo gobierne,
este jueves, este viernes,
y el miércoles que vendrá.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos
nos sobran los motivos.

Este museo de arcángeles disecados,
este perro andaluz sin domesticar,
este trono de príncipe destronado,
esta espina de pescado,
esta ruina de Don Juan.

Esta lágrima de hombre de las cavernas,
esta horma del zapato de barbazul,
que poco rato dura la vida eterna,
por el túnel de tus piernas,
entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra cínica y dolorida,
con su terco knock knockin' on heaven's door,
estos labios que saben a despedida,
a vinagre en las heridas
a pañuelo de estación.

Este Land Rover aparcado en tu puerta,
la rueca de Penélope en el Luna Park,
estos dedos que sueñan que te desnudan,
esta caracola viuda
sin la pianola del mar.

El Puerto de Santa María, a 28 de Septiembre de 2008.