domingo, 13 de enero de 2008

El tiempo y algunas otras cosas.


La última vez que aparecí por este lugar aún vivíamos en 2007, ahora ya sin embargo escribo desde el 2008. El año ya pasado quedó sepultado entre todas sus vivencias más o menos relevantes, más o menos dichosas y ahora amanecemos en un nuevo año cargados de ilusión y de esperanza.
Frontera casi invisible, apenas un instante y unos cuantos besos con aroma a cava les separan, poco más que números les diferencian, y yo creo que esto es tan fácilmente asumible para nuestras cabecitas que preferimos seguir apoyados en las costumbres para no caernos de algo que es más que una necesidad jurídica o fiscal a la hora de contar o un motivo más para festejar, es ese respirar jadeante con la espalda apoyada tras de una puerta recién cerrada, aliviado de saber que la avalancha que pisaba tus talones amenazante quedó irremisiblemente atrás. Una excusa para seguir adelante como inconscientes autómatas creyendo que de verdad lo de "borrón y cuenta nueva" existe.

Así pues y sea por la causa que sea, aprovechemos esta invención humana o este regalo de Cronos para darnos cuenta más claramente de que no vamos a estar aquí para siempre. Pasemos nosotros a través del tiempo o más bien el tiempo a nuestro través, maravillosa viceversa fruto de un relativismo que siempre se nos ofrece para que juguemos a dar la vuelta al calcetín.

Todo es interno, como una espiral que te atrapa y te absorbe sin darte casi ni cuenta, sin saber casi ni como evitarlo, pero que ya pasado puede acabar dándote ganas de darte de cabezazos contra la pared. Por lo tanto, despojémonos de todo lo que nos sobra cuando nos quedamos sólo con nuestra libertad. Tengo ganas de poder decir a boca llena que ya solté mi armadura en tu portal.

A fin de cuentas sólo personas somos, pensar tanto no es más que una forma de complicarse la vida, algo muy humano o a mejor decir muy de adultos. Y llegados aquí, que la verdad no se muy bien cómo, sólo puedo o quiero concluir deseando a todos que este año que comenzamos nos acerque 366 días más a nuestros sueños... pero sin llegar a tocarlos, si acaso rocénlos con las yemas de los dedos, no más.



"Las grandes mentiras han resultado siempre verosímiles. Ahí está, por ejemplo, el reloj, el calendario, el cómputo del tiempo: vivimos convencidísimos de que el tiempo pasa... Un día se nos ocurrió trocearlo, partirlo en eras, en edades, en siglos, en décadas, en lustros, en años, en semestres, en trimestres, en meses, en semanas, en días, en horas, en minutos, en segundos y en etcéteras... así el hombre se hizo la ilusión de que él estaba fijo, inmutable, impávido, en el centro de la creación, cuando la verdad absoluta es que quien pasa es el hombre y lo que se queda es el tiempo... Como consecuencia, el reloj, además de enriquecer a los suizos, sirvió para que una mentira de tamaño descomunal tenga vigencia de verdad integral...

Rafael Azcona


Este fragmento de "Vida del repelente niño Vicente" de Rafael Azcona se me vino muchas veces a la mente desde que lo leyera el verano pasado. Hay más de lo que parece, piénsenlo.


El Puerto de Santa María, a 13 de Enero de 2008.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Intenciones Delicuescentes


Delicuescencia, propiedad que algunas sustancias sólidas tienen de absorber la humedad del aire y de disolverse en ella. Tiene lugar cuando se forma una disolución saturada con una presión de vapor inferior a la del agua en el aire.

La delicuescencia es debida a que el sólido se disuelve en la humedad que se condensa en su superficie, dando lugar a una capa muy fina de una disolución muy concentrada, y cuya presión de vapor es muy baja. Para que la presión de vapor de esta disolución pueda igualar la presión parcial del vapor de agua del aire, el sólido absorbe más agua. Este proceso continúa hasta que toda la masa del sólido se disuelve.


Así pues hoy, último día del año 2007 arranco este blog con la sola pretensión de ser al menos unos gramos de sosa caústica o unos moles de cloruro de calcio y unirme de un modo u otro a una realidad, a una circunstancia que me envuelve y me acompaña por donde vaya, para ser algo nuevo y mejor sin dejar de der en parte esa substancia y en parte yo. Donde se llegará nadie puede saberlo, pero de todos modos no me preocupa demasiado porque lo que verdaderamente me importa es el camino.


"Era el tiempo delicuescente, algo como chocolate muy fino o pasta de naranja martiniquesa, en que nos emborrachábamos de metáforas y analogías, buscando siempre entrar."

Julio Cortázar


El Puerto de Santa María, a 31 de Diciembre de 2007.